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lunes, 22 de mayo de 2017

Una visita inesperada

Estoy desaparecida por el blog, lo sé, el examen de este jueves me tiene absorbida. El poco tiempo que me queda entre mirar presupuestos para la casa nueva, pisos para alquilar mientras nos hacen la casa, colegio para Clara para septiembre, programar el final de curso, horas de permanencia obligatoria en el centro que aprovecho para preparar mi examen, la casa, la compra, la ropa, la plancha, el cambio de armarios, la cocina, argggg. Hacen que lea los blogs que sigo pero que casi no comente y que tenga descuidado el mío propio, pero no quiero dejar de contar lo que me pasó. 

Estaba yo en clase de 1º ESO hace un par de semanas, con la puerta abierta ya que aquí ya llevamos un mes de calor en las aulas, y más a las 14h que era la hora en la que estaba yo dando clase. Así que me encontraba escribiendo en la pizarra y contestando a un alumno que yo tenía mi izquierda, cuando de repente me giré y por la puerta de la clase entró un hombre adulto muy nervioso.

Se trataba del padre de una alumna, que no había venido a clase, y este hombre preguntaba por ella. 

Controlé bastante bien la situación, me acerqué a modo de parapeto indicándole que no podía estar en el aula, que por favor saliera. Él preguntaba a las niñas, -las llamaba por su nombre- el paradero de su hija, y las niñas le decían que no había venido a clase hoy -lo mismo que le decía yo-. Conseguí con mi tono elevado hacerle entender que no podía estar allí y que se fuera. 

Cuando salió, pegó un portazo en clase. Se hizo el silencio. Ese silencio que no consigo yo jamás en 1º ESO a las 14h. Nadie habló. Yo tuve que sentarme pues la situación fue muy muy incómoda. 
Al final reaccioné y abrí de nuevo la puerta -no sin miedo de encontrármelo allí de nuevo- pero no estaba, así que el airecillo que entró nos distrajo un poco y retomé mi trabajo en la pizarra, echando la vista a mi derecha todo el rato.

En cuanto terminó la clase volé al despacho de Dirección a contar lo ocurrido. El Director se puso súper nervioso, lo pagaron los de Conserjería que habían dejado entrar al padre. Y ya se puso a llamar al padre por teléfono para decirle que lo que había hecho estaba mal y patatín y patatán.

En realidad no pasó nada pero claro, oyes cada cosa en televisión, que a mí después de hablar con el Director me dio el bajonazo y empecé a pensar que podría haber entrado con un arma... no quiero pensarlo más.

Su hija estaba con su madre, se están separando y no está siendo una separación amistosa -casi nunca lo es- y bueno, os ahorro detalles, pero al día siguiente, la nena vino a clase y me pidió disculpas por la intromisión de su padre -si es que es más mona-.

Una anécdota más, pero os juro que ahora mientras doy clase no puedo evitar mirar la puerta más veces que antes. 
 

jueves, 23 de marzo de 2017

El del 1


Desde el martes estamos de juntas de evaluación en el insti.

Este año voy relajada ya que solamente evalúo a un grupo, al resto de evaluaciones voy a ver qué tal les ha ido la evaluación a mis chicos y chicas del PAE y del EXIT, qué asignaturas deben apretar, cómo enfocarlas, intentar ayudarles como sea.

Estoy cabreada como una mona (que por otra parte no entiendo muy bien esta expresión que suelo usar a menudo)

Os voy a contar lo que me pasó ayer.


Estaba en una de esas evaluaciones, concretamente de 3º de la ESO, y uno de los alumnos, llamémosle Dylan -lógicamente no es su nombre-, tiene una adaptación curricular no significativa (ACI) en TODAS las asignaturas. 

Para que lo entendáis los que no seáis del gremio: es un alumno con dificultades que necesita adaptación, ya sea de los materiales, un examen más fácil, contarle más el trabajo en casa, ponerle otro tipo de trabajos... lo que se le ocurra al profesor que le imparta la asignatura, siempre siguiendo los mismos contenidos que para el resto de la clase.

Dylan viene al EXIT dos días a la semana y dos días más va a la Academia que le pagan sus padres. Es súper trabajador, tiene una agenda donde apunta todo, tacha cuando lo ha terminado, se hace apuntes para los exámenes y hace todo lo voluntario para subir nota. Dylan ha suspendido 7.

Mi enfado vino porque una profesora le ha puesto un 1.

¡Un 1!

En la ESO las notas van del 1 al 10. No hay 0. Por lo tanto, a un alumno que no hace nada, o a un absentista, se le pone un 1.

A Dylan le han puesto un 1.

Es una asignatura que se ha trabajado muchísimo, y doy fe de ello porque le he ayudado yo en EXIT.

No pude callarme. 

Le pedí a la profesora que me dijera por qué Dylan tenía un 1 habiendo hecho TODOS los trabajos y llevando al día la libreta y todo lo que había pedido, teniendo en cuenta que es un alumno ACI.

Su respuesta fue mirar su libreta de notas y decir: es que no llega al mínimo de conocimientos.

¿Perdona? 

Volví a preguntar por qué un 1 y no un 3.

Obtuve la callada por respuesta.

Se encontraba en la junta de evaluación la PT y también intercedió por Dylan, todo fue en vano.

Ahora sólo hago que pensar en cómo el miércoles en EXIT le digo a Dylan que se ponga a trabajar esa asignatura, ¿para qué? me dirá, yo que he hecho todos los trabajos, la libreta, el trabajo de lectura... he sacado la misma nota que la alumna absentista que no ha venido ni una sola vez este trimestre a clase.



Yo qué queréis que os diga, entenderé a Dylan.



jueves, 2 de marzo de 2017

El del boli


El martes os contaba en Twitter que llevaba un día de m----a porque había tenido un incidente en clase.

Estaba yo en 1º de la ESO explicando la separación silábica -es básica para poder medir versos que es lo que les he explicado hoy-, y entonces la alumna de la segunda fila empezó a gritar (y transcribo tal cual): "tú eres gilipollas, me has hecho mucho daño en la mano, un mal Dios caerá sobre ti, eres un acosador malnacido que tendrás el peso de la mala suerte sobre ti, yo te maldigo..." y un montón de cosas más que soy incapaz de recordar. (nota: la alumna es cubana: imaginad su verborrea)


A todo esto yo no sabía ni a quién se dirigía ni pude hacerla callar, hasta que muy tranquilamente la abracé para tranquilizarla y la saqué de clase.

Increíblemente el resto de la clase estuvo callada, yo creo que todos flipados ante la situación.


Total que la alumna se calmó, me dijo quién era el beneficiario de sus bonitas palabras y me enseñó la mano. Y sí era verdad que tenía una herida en el dorso de la mano (la parte contraria a la palma, he tenido que buscar cómo se llama en internet porque yo le llamo anverso, veo que muy mal dicho por cierto) Envié a la alumna al profesor de guardia a que la curasen.

Entré en clase fulminando con la mirada al alumno de 1ª fila (había sido el que estaba sentado justo delante de mí, ¡y yo no lo vi!) No tuve ni que explicar nada, estuvieron callados los minutos que restaron de clase.

Pedí al alumno que se quedara a hablar conmigo y resulta que había calentado el bolígrafo con fricción sobre un papel, y pretendía "quemar suavemente" -palabras textuales- a su compañera para hacerle una broma. ¡Pues menuda broma hijo! me salió decirle a mí.



¿Qué pasó después? Fui con el alumno al despacho del Director, allí estaba ya la alumna llorando como una magdalena, volvió a insultar, amenazar y maldecir al alumno y allí los dejé.


Hoy estaban ambos en clase, sentados a una distancia muuuuuy grande. Ella con una tirita en el dorso de la mano y él no ha levantado la cabeza de la libreta nada más que para copiar lo de la pizarra.



Otro día os cuento la historia de El del móvil... esa me pasó ayer


lunes, 16 de enero de 2017

Blue Monday



No sé por qué razón hoy es el Blue Monday, que vaya manía más fea de ponerle nombres en inglés a las cosas, aunque aquí se lo perdono porque en el mundo se celebra este día triste y aquí en España celebramos El día de la croqueta que es mucho más nuestro ;)



Mi lunes no está siendo demasiado mal: 

no hemos madrugado mucho más de la cuenta.

No había mucho tráfico.

De momento las previsiones de frío polar aún no se han cumplido

He ido a Lidl a por vaporeras para mí y mis amigas trabajadoras que no pueden ir a las 9 (las locas del Lidl como yo vamos a primeras horas, si no después no hay nada, no veáis cómo se llevaban las vaporeras, las planchas de comida, las trituradoras y los pañales que también estaban en oferta) y he cogido las tres que quería, como esta

12,99€

Además he comprado dos fuentes para el horno de acero inoxidable de una medida que no tenía y que creo que le voy a sacar mucho partido (por 3,99€) y un libro de colorear, tipo mandalas por 3,99€

Lógicamente he comprado también cosas de alimentación pero eso no son chollos dignos de ser contados aquí.


Después he aparcado a la primera cerca de la parada del metro. Cosa rarísima porque en esta parada hay dos aparcamientos para que la gente deje su coche y coja el metro y a las horas que voy yo (como tengo estos horarios tan raros...) casi nunca hay sitio.


En la guardia de patio no ha habido nada reseñable (la semana pasada dos esguinces de tobillo, ahí es nada)


Y en la guardia de clases, faltaban 7 profesores así que tenía que ocurrir un milagro para que no me tocara sustituir a nadie, ¡y ha ocurrido el milagro! no sé cómo los profesores han ido adelantando clases para cubrir los huecos, ¡y me he librado!


En la clase de 1º ESO he tenido que expulsar a un alumno. Esto es lo malo del día (o de lo que llevamos de él, habrá que decir que aún me quedan tres horas por delante con alumnos) llevo avisándole una semana de que se tiene que comportar, ya no le pido que trabaje, he desistido. El día que está a buenas, hace, y el que no, pues molesta. Normalmente consigo que haga algo, soy de las pocas profesoras que lo consiguen. Pero los lunes nos toca clase a última hora de la mañana, y siempre me la intenta montar. Hoy lo ha provocado insultando a un compañero. Y sabe que por ahí no paso.


Ahora ya he comido solita en la sala de profesores más bonita que he visto nunca, aunque las vistas... (veo a la gente del gimnasio de enfrente mientras yo como, siempre pienso que les debo dar una envidia tremenda, jajaja!) Alguna día subiré una fotografía.

Hoy tocaba: col rizada asada con pechuga a la andaluza. Riquísimo. Repetiré otro día seguro.


No me queda más que contar por hoy. Voy a leeros a ver que os contáis y a comentaros lo que me dé tiempo hasta las cuatro que me voy a clase.



¡Feliz Blue Monday!