viernes, 1 de julio de 2016

Balance positivo. Muy positivo. Siempre positivo.


Dicen que cuando una etapa se acaba hay que hacer balance de manera que a eso me dispongo.

Alla por el 19 de octubre entré por primera vez en el que ha sido mi lugar de trabajo, mi instituto, mi casa durante este curso 2015-2016. 

Siempre que entro por primera vez en un centro, lo hago con nervios, pero esta vez estaban multiplicados por mil. Cuando escogí este instituto, junto a la casilla de Lengua Castellana y Literatura había una casilla que decía: "Bachillerato Internacional". Realmente cogí la plaza por cercanía a mi residencia, porque al llamar al centro me dijeron que era para todo el curso, y porque algo me decía que debía cogerla. Si hay algún docente interino leyéndome sabrá de qué hablo, nos movemos por instintos, y a mí el mío me hizo cogerla. 

Pues bien, el caso es que cuando llegué al centro me recibió la Coordinadora del Programa Bachillerato Internacional a la que he cogido muchísimo cariño, pero que es puro nervio, y eso fue lo único que me transmitió durante las dos horas en las que nos reunimos. Me tranquilizó un poco la que ha sido mi compañera de departamento. 

Pero realmente lo que me hizo convencerme de que ese era mi sitio fue el apoyo de Él, cuando llegué a casa, abrumada por todo el trabajo que tenía por delante, por todo lo desconocido a lo que iba a enfrentarme... Él me dijo que yo saldría hacia adelante seguro, y que con toda probabilidad iba a desear quedarme en este centro a final de curso. Y os digo una cosa: no se equivocó.

El balance de mi paso por el programa BI no puede ser más positivo. Me he esforzado mucho por llevar los contenidos al día. He aprendido muchísimo y he crecido una barbaridad como docente. Todos los profesores deberían de pasar por un curso así.

Soy consciente de que mis alumnos de este año han tenido muchísima paciencia conmigo, hemos ido aprendiendo juntos, yo más de ellos que al revés, cosa que os puede llamar la atención, pero así ha sido. Creo que si hubiese estado la profesora a la que yo he sustituido, hubiesen aprendido más, seguro. Pero yo he intentado mantener el tipo, he cumplido temarios y plazos y hemos terminado en tiempo y forma. Y estoy muy orgullosa de ello.

Este programa, para los que no lo conozcáis -yo misma hasta este curso- se basa solamente en Literatura, así que me he dado cuenta de lo mucho que me gusta la Literatura. Y ahora pensaréis que estoy loca, que si tengo un blog en el que hablo el 70% del tiempo de libros, cómo puedo decir eso sobre la Literatura. Y os diré que yo siempre me he considerado una profesora de Lengua más que de Literatura, y por eso este año me ha venido de perlas para cambiar este pensamiento.

Darle el peso total del currículo a las obras literarias es una manera sumamente acertada de profundizar en ellas. Yo les daba 5 horas a la semana solamente de Literatura, horas en las que nos dedicábamos a analizar cada aspecto de cada obra leída. Un gustazo.

No alargaré más esta entrada. Solo diré que una parte de mí ha quedado en este centro donde dejo a alumnos a los que quiero muchísimo, compañeros de los que he aprendido más que nunca y que me han apoyado cada día, y me he despedido de alumnos que van a la Universidad, muchos al extranjero, a formarse y ser grandes profesionales.

El balance ha sido positivo. Muy positivo. Siempre positivo.